Covid 19, México, (des)información y más

En estos meses de cuarentena yo, al igual que la mayoría de la gente, quisiera saber cuándo y cómo va a terminar toda esta pandemia. Durante este tiempo, he leído y escuchado mucho del tema, y en particular encuentro la crítica y la polémica pregunta de cómo ha sido en México, a la vez interesante, pero a veces también francamente absurda. En particular me ha interesado entender medianamente los modelos matemáticos y la metodología en la obtención y presentación de datos. Como no creo que lo anterior me convierta de ninguna manera un experto, cuidaré de decir lo que «yo veo», «yo creo», lo que «me parece» y no lo que «es», para así evitar cometer el mismo error que cometen muchos de los nuevos expertos en epidemiología.

Alemania, con sus errores y aciertos, parece ser un buen punto de referencia si se toma correctamente.

Lo inevitable

A estas alturas y en este mundo globalizado creo que ya nadie debería dudar que la pandemia tenia que llegar tarde o temprano a México, como a todo el mundo. Y que haber pretendido aislarse por completo y evitarlo no era más que una ilusión, que sólo hubiera retrasado el evento y que hubiera tenido otros efectos negativos. Los que alguna vez hemos tenido que ir al seguro social, sabemos que el sistema de salud en México ha sido por muchos años bastante deficiente, mas allá de entrar en bizarras discusiones que si este sexenio está peor o mejor que el anterior. Simplemente ha sido insuficiente por muchos años. También es inegable (y triste) la falta de cultura científica, en el mundo y en particular en el país, lo que lleva a las personas y a los gobiernos a hacer declaraciones sin sentido y en ocasiones a tomar malas decisiones.

Por otra parte, ésta fue una situación nueva que apenas era posible imaginar para algunas pocas personas, pero no para la mayoría y para la que el mundo no estaba preparado. A posteriori se pueden decir muchas cosas, pero necesariamente había que pasar por la curva de aprendizaje. A priori era imposible saber cuál modelo, cuál estimación o cuál adivinanza era la correcta. Ni modo, la ciencia no es una bola de cristal ni se tiene un oráculo.

Algunos datos

Según los estudios mayormente aceptados, aunque también son datos que se tendrán que revisar en el futuro, pero que creo que no cambiarán radicalmente:

  • El número básico de reproducción de la infección R0 es al rededor de 3, es decir, que en condiciones normales, un infectado infecta a otros tres.
  • De cada cien personas infectadas, aproximadamente el 1 % tiene desenlace fatal. Es fundamental entender las diferencias entre los conceptos y no confundirlos. Se llama letalidad al número de fallecimientos que ocurren entre el número de casos detectados, pero este número depende de la metodología y esta no es igual en todos los países. El número importante es si se detectara a todos los casos cuántos fallecerían. Las estimaciones (busco referencia y el término técnico) en muestreos específicamente diseñados para ese fin, afirman que es del 1 % aproximadamente.

De lo primero, se puede fácilmente entender que es necesario que hay que reducir el número de contactos (o la movilidad que miden google, apple et. al.) a una tercera parte para que R se reduzca a menos de 1, y que si se quiere regresar a la vida «normal» sería necesario que más de 2/3 partes hayan desarrollado inmunidad para tener el mismo efecto (inmunidad de rebaño).

El número de pruebas

¿Cuántas pruebas deben tomarse por millón o por cien mil habitantes? ¿Las más que se puedan? Creo que efectivamente habría que empezar por decir que es prácticamente imposible detectar todos los casos, y el simple hecho de intentarlo sería inútil e impráctico. Entonces, es indispensable tener bien claro qué objetivo se busca al hacer tales pruebas. Tomando el 1 % señalado en la sección anterior, resulta interesante analizar por ejemplo, que Alemania (con una letalidad de 4.7 %) sólo habría detectado a uno de cada cinco infectados, mientras que otros países pareciera que han realizado más de un test a cada infectado (O que están ocultando decesos, o que son más sanos o que tienen mejores sistemas de salud). México tiene una letalidad de casi 11 %, (es decir uno de cada 10 aprox). Hay que señalar además, que Alemania tampoco hizo todos los tests durante el primer mes.

Tal vez un mejor parámetro de comparación sería: pruebas/población/casos.

El tiempo entre lo que se toman las muestras y el que se registran en las estadísticas me parece particularmente largo en México. Lo interpreto como que tal vez es la falta de personal (para tomar y procesar pruebas) y de infraestructura lo que no permite hacer más pruebas.

Comparando peras con manzanas

Cuando se discute el tema entre los políticos, en los medios y en las redes sociales, yo veo que se llega a afirmar muy frecuentemente cosas sin sustento porque ni siquiera se tienen claros conceptos mínimos como los mencionados arriba. Además se cometen recurrentemente dos grandes errores cuando se comparan los datos entre dos piases:

  • Primero, la población total del país. Debería ser natural que en México haya más muertes que en Costa Rica, y más infectados en California o en Texas que en Baja California o en Tamaulipas. México es el décimo país mas poblado, debería esperase que fuera el décimo país con más casos y fallecimientos. Las comparaciones inmediatas deberían ser Rusia y Japón, aunque geográficamente son muy dispares.
  • Segundo, la fase de la epidemia. Tampoco se pueden comparar los datos de Europa con América latina. Mientras en Europa se ven los números al final de la curva, en México y el resto de América se va a la mitad de la curva. Al final, cuando todos los países hayan terminado la epidemia, habrá que hacer las comparaciones y las correcciones correspondientes. India y otros vienen todavía «atrás».
  • Tercero, diferencias en las metodologías. El registro de casos sirve para seguir tendencias pero existen diferencias de metodología entre diferentes países (entre otras cosas debido a diferencias en los recursos disponibles, sobretodo humanos) por lo que no creo que sea un buen indicador para hacer comparaciones. Y sí, después habrá que revisar el exceso de mortalidad de todos los países.

Comparar datos de países sin tomar en cuenta estos factores, es como comparar peras de invierno con manzanas de verano.

Comparaciones «ad hoc»

Cuando se quiere llegar a una conclusión pre-establecida, es fácil buscar entre todos los países los datos necesarios para justificar tal conclusión. Así, de manera interesante, hay quienes escriben artículos, o blogs o «hilos» en twitter donde por ejemplo se compara la mortalidad de los casos con Europa, la letalidad con América latina, los decesos en números absolutos pero el número de pruebas en términos relativos por millón de habitantes. Todavía no veo a nadie que compare el número de pruebas con Japón, país que en general se ha considerado como caso «exitoso».

Lo político

Me parece también muy desafortunada la polarización política en México. Polarización que parece obnubilar a muchos al momento de hacer análisis o expresar opiniones.

Así, surgen conclusiones simplistas, no informadas, tendenciosas y en algunos casos cínicamente manipuladoras; y peor aún, hasta personas a quienes pareciera alegrarles el fracaso de México para empujar otros intereses.

Particularmente lamentables son muchas de las declaraciones de políticos (incluidos gobernadores y legisladores que tienen la responsabilidad de tomar decisiones), que después de demostrar que no han entendido y que ni siquiera han hecho el intento por hacerlo, después se atreven a hacer cuestionamientos y acusaciones arrogantemente. De ninguna manera creo que «los expertos» sean incuestionables, pero antes de cuestionarlos hay al menos que escucharlos y que estar suficiente y objetivamente informados. Cosa que no parece suceder comúnmente.

Igualmente lamentables son algunos de los reportajes en medios supuestamente «serios», que aparecen sin confirmar las fuentes y sin analizar su veracidad. El «prestigio» del medio no es suficiente para dar validez a lo reportado.

De hecho en muchas ocasiones no me queda claro que se pide. ¿más pruebas para compararnos con Alemania? ¿Es mi impresión o los que antes pedían medidas más estrictas ahora piden medidas más relajadas?

Y lo anterior no puede llevar a nada bueno. En ese sentido sobresale el caso de Angela Merkel, que es capaz explicar ella misma a la población, la evolución de la epidemia.

Sobre Hugo López Gatell

Debo decir que de alguna manera me identifico con él. En su lenguaje trata de ser preciso y reiterativo para un público general, haciendo en gran medida una paciente labor «educativa» mientras trata de conciliar y evitar conflictos, que no servirían de nada. Es curioso que los políticos y periodistas que lo atacan, lo hacen porque no le entienden suficientemente, mientras que los científicos lo hacen por falta de «claridad» o de «rigor». Cualquier ingeniero o científico que viva en un condominio suficientemente debería de administrarlo o ser parte del comité de vigilancia para entender mejor su difícil posición.

Conclusiones

De todo lo anterior, creo que simple e inevitablemente habrá esperar antes de hacer conclusiones. A grandes rasgos, creo que el numero de fallecimientos por cada 100 000 habitantes al final de la pandemia será el mejor indicador para «evaluar» el lugar que ocupa cada país. Pero también habrá que tomar en cuenta factores geográficos, de conectividad global y de infraestructura entre otros. De momento a Mexico no se le ve muy bien, pero creo que haber esperado que a México le fuera mejor que a Alemania, no fue más que una ilusión.

Si bien creo que el gobierno federal ha cometido errores y no veo el origen de su optimismo, tampoco veo la catástrofe que ven sus detractores. En gran medida los éxitos y los fracasos, serán de todos los mexicanos y desde muchos años atrás.

La incertidumbre del futuro

Si los números son correctos, aproximadamente el 1% de los contagiados fallecen, como lo indican varios estudios y que además está de acuerdo con las mediciones de que por ejemplo en España apenas se han infectado un 5% de la población (11 % en Madrid); todavía faltan muchos rebrotes con sus correspondientes muertes. Si el 70 % de la población debe infectarse para alcanzar la «inmunidad de rebaño», entonces ¿morirán cerca de 900 000 mexicanos? ¿En cuánto tiempo?

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